Agua

El agua en el suelo tiene una importancia considerable; por una parte interviene en la nutrición de las plantas, directa e indirectamente.
Actúa como vehículo de los elementos nutritivos disueltos y, por otra parte, es uno de los principales papeles de la edafogenesis, que condiciona la mayoría de los procesos de formación del suelo.

La agricultura y toda su cadena agroalimentaria, la actividad económica principal que sustenta a todos los seres vivos dependen del agua, y no de un agua cualquiera sino de agua cómo recurso natural con una cierta calidad y con unas características químicas idóneas para que se desarrollen los cultivos, se proteja el suelo y se conserve la biodiversidad.

Importancia del agua

El agua es imprescindible para la agricultura y junto al suelo es uno de los recursos naturales más necesarios, por lo que es una fuente de vida, que debemos de conservar y cuidar.

Su demanda es tal en el sector agrícola, qué actualmente no podríamos subsistir sin ella, debido a los sistemas productivos existentes, tan exigentes de este recurso y a los continuos períodos de sequía a los que nos enfrentamos, ya no en España solamente, sino mundialmente. Por tanto, la gestión del agua es tan importante como la gestión de nuestros cultivos, destacando el papel fundamental que juega el suelo, el sustrato de desarrollo de los cultivos.

La gestión correcta del agua puede llevarse a cabo, y ya es una realidad, gracias a la utilización de nuevas tecnologías en los sistemas de regadío. Su gestión y control, implica un uso racional de agua para cada cultivo, una calidad excepcional  y un sistema de aplicación óptimo para ser más eficiente en el manejo del cultivo. Esto se traduce en una mayor productividad del cultivo y rentabilidad económica para el agricultor, sin olvidar que una gestión adecuada del agua implica conservar las características del suelo, mantener las condiciones de vida que existen en él y cuidar de la biodiversidad existente en el sistema productivo que nos encontremos.

Y es que para entender mejor las sinergias que encontramos entre agua y suelo, se recurre a estudiar la materia orgánica del suelo. 

Una cantidad adecuada de materia orgánica conserva y mejora la estructura del suelo, incrementando la capacidad de retención de agua de lluvia y de riego y por tanto mejorando la infiltración y eficiencia en el uso de agua, reduciendo así las pérdidas de agua y de suelo por escorrentía.

Buenas prácticas agrícolas

A los agricultores, hay que dotarlos de nuevas herramientas sostenibles y de conservación que les permitan mejorar la gestión del agua y de sus cultivos, para preservar la salud de sus suelos. 

Las Buenas Prácticas Agrícolas son beneficiosas para el medio ambiente, pero también para el propio agricultor y la sociedad que habita alrededor. Tanto el correcto uso de fitosanitarios como el manejo del suelo es fundamental para disminuir los efectos negativos sobre el suelo, y todo lo que él engloba.

La Agricultura de Precisión y los nuevos sistemas de regadío como son el riego localizado para optimizar el uso de agua, permiten ser más eficientes en su gestión. De esta manera podremos reducir las cantidades de agua con diferentes metodologías de riego controlando el estrés hídrico durante todo el ciclo del cultivo.

Actualmente, esta especialización en el riego ha ido de la mano de los crecientes desarrollos en tecnología digital aplicada al sector agro como por ejemplo el uso de imágenes satélite y la monitorización en campo a través de sensores. Permitiendo analizar y ayudar en la toma de decisiones in situ, mejorando la rentabilidad de las explotaciones agrícolas y obteniendo productos de alta calidad cultivados bajo prácticas agrícolas sostenibles.
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